Pongámosle un nombre a lo que hubo, la repulsión que me causa tener que pensar, y sabía que habría un momento de murmullos, entre tus pupilas deshidratadas de tanto llorar por cosas que ya ni valen la pena.
Conjuguemos un nombre, verbalicémoslo, cópiame un minuto de sarcamo ¿sabré realmente a lo que quiero llegar?
No hay comentarios:
Publicar un comentario