30 de julio de 2009

12-20 PM

La escencia de la vida se escapó de mis manos,
un triste final para la más grande de mis pertenencias,
dejando una estela a su paso marcial,
perdida en la escuela del destino.

30 soldados envié a la lluvia,
¡Busquen mi tesoro!,
me quedé solo, con el cerebro vacio,
en el apogeo de mi locura,
sentía ese soplido mágico que nos hace ver las cosas como son,
que instala ruedas a la imaginación.

Las manos congeladas entibiaban mi cuerpo,
algún dia se convertirá en un ayer...

En mis pies ya no había un suelo que pisar.

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