Un, dos, tres! (gritó mi guitarra)
buscando las palabras que te hagan decir lo que eres,
usando las canciones que no existen a ver si te conquisto,
en un lugar donde la libertad es siempre una utopía, acá.
Lávate tu cara con detergente niña antes de mirarme.
Mientras me pongo los guantes para escribir en el cuaderno sagrado,
espero a que laves tu cara...
sabes desde siempre que nunca exijo nada.
Seca tus manos y roba mis ojos.
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