23 de diciembre de 2009

I can't see your face in my mind
Carnival dogs
Consume the lines
Can't see your face in my mind

Don't you cry
Baby, please don't cry
And don't look at me
With your eyes

19 de diciembre de 2009

No quería escribir.

Siempre hay algo que te dice que debes asumirte, ya seas muy gay, o un poco gordo, quizás bien feo, orejón como tú solo, de mal aliento (aunque nadie te lo diga, si, a ti que aún no lo sabes...), mecha de clavo, impotente, un tipo sin vergüenza, u/o en el peor de los casos un recién soltero. Por lo general suele ser tu conciencia la que te dicta a asumir, pero a veces no, y esas veces son las que más duelen. Por lo general, las palabras se llevan a hechos ( léase bien, por lo general), y esta vez creo que no es una excepción, lo más gracioso, es que a veces hay palabras que terminan procesos, y esa es su función, terminar los hechos, no llevan a ellos (simpatiquísimas esas palabras). Debo admitir que soy de los que no asumen, pero quizás esta vez no hay otra cosa más que hacer, creo que las señas que emite el tema en cuestión (si señora, las señas, esas mismas que usted le hace a la vecina para que mire cómo el marido de la no sé qué, se está metiendo con la hija del señor de no sé dónde), me obligan a sentar cabeza y no hacer nada más que esperar. ¿Esperar qué? se preguntará usted en la casa, esperar quizás que un cigarro no deje jamás de serlo, que un dibujo no sea un retrato sino que un paisaje, que el viento desperece la cara de los jóvenes cuando el sueño los desmorone, a que el alcohol que tiene la cerveza nunca más haga vomitar cuando se ingiere en demasía, esperar a una respuesta cuando no se sabe dónde ir, esperar una carcajada en vez de una lágrima dolorosa, esperar un par de días para saber la verdad de las cosas, comprar regalos de navidad para un quién sabe, balbucear despacio esperando a ser oído, esperar la decisión de una persona que está en vísperas de decidir, completar una canción que jamás fue completada, esperar besar la boca que algún día fue besada, dormir de noche como era de costumbre, afeitarme de vez en cuando, esperar que vuelva su hijo, esperar un veredicto como respuesta.
Señora ¿sabe usted ahora lo que es esperar?